El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, presidió el pasado viernes, 21 de febrero, la presentación del libro Peregrinos y apóstoles. Apuntes para una espiritualidad del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC), escrito por monseñor José Ángel Saiz Meneses, obispo de Tarrasa y consiliario nacional de Cursillos.

El acto se celebró en el Colegio Maravillas La Salle y comenzó con las palabras de bienvenida del presidente diocesano del MCC en Madrid, Juan Antonio Montoya, al cardenal: «Su presencia siempre es una alegría y un consuelo para esta comunidad, que está unida a su pastor».

Del libro, tal y como explicó el editor Jesús Pulido, director de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), se extraen, a modo de conceptos clave, una serie de palabras que son la esencia cursillista: Iglesia, evangelio, conversión, testimonio, amistad, oración y vivencia.

Así, Peregrinos y Apóstoles recoge la espiritualidad de primer anuncio, kerigmática y paulina –san Pablo es el patrono de Cursillos– propia del MCC. En este sentido, Pedro Pérez, consiliario diocesano de Cursillos en Madrid, recordó las palabras de don Sebastián Gayá, uno de los iniciadores del movimientio: «El cristiano no está hecho para la poltrona sino para el camino».

«Llamados a la santidad y al apostolado»

Monseñor Saiz Meneses recordó en su intervención que «todos los bautizados estamos llamados a la santidad y al apostolado», y subrayó que «el momento presente requiere apóstoles kerigmáticos que testimonien a Cristo con su amistad, con su entrega; es la hora de Cursillos en esta Europa descristianizada».

Por su parte, el cardenal Osoro recordó que Cursillos «no nace para cerrarse a uno mismo sino para entrar en el itinerario de cada ser humano, en todos los caminos por los que transita el hombre». Y, al igual que la Virgen María se puso en camino para ver a Isabel, «ese salir –que es la singularidad del MCC, y toda una propuesta– provoca en quien me encuentra algo especial», de igual modo que Isabel percibió, a través de María, la cercanía de Dios en su vida.

La presentación del libro estuvo precedida de una Eucaristía en la que el purpurado incidió en las invitaciones que el Señor hace a la amistad con Él, ya que «el amor de Dios tiene un cauce que es también a través de nosotros»; a escuchar la llamada, puesto que «Él es el único al que merece la pena seguir y con el cual merece la pena encontrarnos», y a hacer un compromiso de comunión con Dios, con la «decisión de dejar que Jesucristo vaya ocupando cada día espacios de nuestra existencia». Y concluyó deseando a los cursillistas que «este encuentro con Jesús nos haga descubrir esa vocación a anunciarle que un día descubristeis en el Cursillo».

Begoña Aragoneses.