Mi nombre es Alejandro, tengo 27 años e hice mi cursillo en septiembre de 2013. ¿Qué ha supuesto está convivencia para mí?

Bueno, pues en líneas generales en esta convivencia ha resonado con fuerza la palabra entrega, y quiénes hemos estado allí hemos podido verlo, de manos de un equipo entregado, unos dirigentes entregados y un Dios siempre entregado.
En mi caso, llegue a esta convivencia con muchas preguntas para el Padre, con dudas y más pendiente de negociar con en Padre que de escuchar y servir. No ha sido fácil, llegar a esta convivencia con dolor en mi corazón y tras un largo tiempo de haberme distanciado del Padre.

Pero el Señor me quería aquí, no podía perderme este inicio del Adviento y en mi caso se ha servido de 2 personas. Una de ellas es mi hermana, la cual ha estado tirando de mi en estos momentos y la otra es Chiara Corbella, a través de su libro » Nacemos para no morir nunca«.

El Padre sabe cómo actuar y no me voy igual que llegué. A pesar de llegar algo cerrado a la comunidad, el Señor puso en mi camino a una generosísima decuria que me abrió su vida y me acogió como una madre. Saco una sola cosa, pero muy importante y es que este «repostaje», como decía un hermano de la decuria, no puede quedarse allí, esta vida que se nos ha regalado es para darla, para entregarnos de verdad, diciendo Sí al Señor como María y fiandose como hizo San José.

Yo vuelvo a esta vida regalada deseando entregarla cómo y cuando Dios quiera y esperando no estorbar mucho para que El pueda hacer su trabajo.

De colores! 🌈

Alex Bajo (Ultreya Santa María Micaela)