Me llamo Belén, tengo 22 años e hice mi cursillo en el puente del Pilar del año pasado. Una vez mas, cursillos me invitó a conocer cómo puedo darme un poco mejor en su Iglesia a través del movimiento y es que el fin de semana del 27 al 29 de septiembre acudí a la escuela de iniciación. ¡Qué ganas tenía de ver o confirmar dónde me quiere Dios en su Iglesia, donde quiere que entregue la vida!

En la escuela, desde un principio resonaron dos cosas; volver al amor primero y no vivir de las rentas. Cuando escuchas esto en boca de un equipo de dirigentes, te das cuenta de lo frágiles que somos y de lo necesitados que estamos del Señor.

No fue hasta el final de la escuela que me dijeron que yo no estaba allí para ver si este es o no mi movimiento, sino para ver si estoy respondiendo a la llamada que Dios me hace. ¿Qué puedo hacer?, ¿que más me está pidiendo el Señor? En esta escuela he sentido la llamada a formarme, porque, como dije en la clausura, no quiero ser una dirigente mediocre. Yo quiero hacer intendencia, rezar por las herramientas que nos ofrece cursillos y que me acercan a mi Ideal y rezar para que otros lo encuentren.

Pero quedaba el cómo, ¿de qué manera iba a entregarme y servir?, llevaba un tiempo buscando respuesta al hecho de, ¿qué no iba a hacer yo por el Señor si Él había entregado la vida por mí? No hay forma de darse mas grande que morir por el otro y me preguntaba qué me faltaba a mí para entregarme. En la escuela me enteré que la respuesta era tiempo, me falta tiempo y oración. Y ponerlo, como todo lo demás, ante el Señor. Y ya Él se ocupará de hacérmelo saber; lo que quiere, cómo lo quiere y cuando lo querrá. Lo único que tengo que hacer es no separarme del fuego, no enfriarme ni vivir en la tibieza y seguir llenándome de Él, volver siempre al primer amor y dejarme utilizar donde me ha puesto, donde me encontré con Él y he ido perseverando, y decir que SÍ.

Rollo tras rollo me iba enamorando más del movimiento y de sus dirigentes y, sobretodo, de lo bien que hace Dios las cosas y cómo se quiere servir de nosotros para ponerlas en marcha y mantenerlas a través del Espíritu Santo.

¿Qué es lo que voy a hacer yo a partir de ahora? Rezar, formarme en la escuela de catecumenado durante este curso, dar mi sí a todo lo que el Señor me pida y ser dirigente. Vivir en constante precursillo, dando gratis lo que he recibido por pura Gracia de Dios. ¡De colores!

Belén Mora-Rey (Ultreya López de Hoyos).