El pasado fin de semana (del 30 de noviembre al 2 de diciembre), los jóvenes de Cursillos nos fuimos a Rozas de Puerto Real a vivir y compartir la convivencia de Adviento para preparar y recibir este período litúrgico tan especial. Durante estos dos días y bajo el lema “Todos se reúnen y vienen a Ti” Isaías 60,4 revisamos la importancia que tiene la Comunidad para nuestro caminar en la Fe, haciendo especial hincapié en las dos herramientas especificas que se nos ofrece en el movimiento: la Reunión de Grupo y la Ultreya.

«Expresar con palabras todo lo que he podido sentir en tan solo dos días en esta convivencia resulta imposible. Efectivamente hay cosas que uno no las puede contar sino animar a que la otra persona viva. La convivencia de Adviento es una de ellas. Lo que se vive en este movimiento, en de Colores, no se puede describir, tan solo animar a vivir.

Llevando 28 años de camino en la Fe sola con Cristo mano a mano y llamando a las puertas de las casas como una vagabunda sin que ninguna familia se molestara ni a mirarme, me aventuro a decir que por fin, o eso creo, he encontrado mi hogar. No digo casa; digo hogar. En el hogar uno siente cariño, aprecio, respeto, pero sobre todo la libertad de poder ser quien uno realmente es sin máscaras ni miedo. Esto es lo que ocurre aquí, en de Colores donde la familia se acerca al vagabundo con los brazos abiertos como hace Jesús de Nazaret.

Viendo la alegría que transmiten y cómo miran la cruz con una sonrisa de oreja a oreja, he decidido hacer el cursillo esta semana. Por fin me aventuro a decir que mi corazón vagabundo ha encontrado su hogar. De Colores».

Ana Manuela De La Pedrosa (actualmente viviendo el Cursillo de Cristiandad 343).