COMUNIDAD DE PARÍS

​”El Señor cuenta conmigo y yo con SU GRACIA

 

Cindy Quispe

 

Cuando me invitaron a dar el testimonio para el 17 aniversario del MCC en París no dije sí rápidamente, me tomé mi tiempo para responder. Quería decir un sí de calidad. La invitación llegó justo antes de irme a la convivencia de la Pascua en Madrid y quería reflexionar. Estaba en duda, y decidí dejar que el Señor me hablara durante los tres días de la convivencia. Una vez allí me preguntaba “¿qué tengo que hacer?” y finalmente comprendí que hay mucho amor que dar y lo único que tenemos que hacer es pasar tiempo con el Señor para poder darlo a los otros.

 

De pronto descubrí que este rollo era especial porque tenía muchas cosas que decir y mucha esperanza a transmitir. Esta Pascua de Resurrección ha sido realmente diferente este año, me di cuenta de muchos detalles que no veía antes, cómo dejarme guiar por el Espíritu Santo, sentir el amor de nuestra Madre María y dejarme llevar de su mano y la importancia de tener una comunidad a tu lado para hablar de Cristo y coger fuerzas del Amor de Dios. Fui consciente de que había recibido mucha gracia, pero no sabía cómo organizar mis ideas y cómo explicar lo que estaba experimentando.

 

Durante la preparación de mi rollo me he sentido en paz y con el deseo de dar mi testimonio de verdad. Sólo me inquietaba que no supiera cómo estructurarlo, es algo que no se me da bien. Hasta el mismo día del aniversario estaba tranquilla y eso que no me encontraba bien. Estaba en Bélgica y tenía dolor de tripa, no era el estrés era sólo que no estaba en forma y tenía que terminar de preparar mi rollo. Entonces le dije al Señor, “no sé cómo hacer, no me encuentro bien pero lo dejo en tus manos”. Durante el viaje hacia París, no quise preocuparme y me limité a dormir durante el camino. Al despertarme estaba recuperada, le di gracias a Dios y me puse a escribir. Sólo tenía que contar todo lo que he recibido en Cursillos y cómo necesito seguir en este camino.

 

Todo ese día estuve diciendo al Señor: “Quédate conmigo en este momento”. Sabía que no estaba sola, estaba en equipo con Jesús. Era la primera vez que hablaba a tanta gente pero estaba segura de que el Señor estaba realmente a mi lado en el tabernáculo y me encontraba verdaderamente serena. Para mí era un momento fuerte porque iba a dar mi testimonio del Amor que recibo del Señor y porque estaba delante de muchas personas y eso es algo que para mí no es nada fácil.

 

En la Eucaristía pude comprobar que encontrarme en este aniversario dando mi testimonio era la respuesta a lo que había pasado antes. Que poco a poco he dejado entrar al Señor en mi corazón, que estaba bien cerrado, y con Él he podido abrirlo. Era como si el Señor me dijera: “Soy yo quien ha preparado todo este camino que has hecho. ¿Te das cuenta de que me has dejado realmente hablarte, cogerte y guiarte sin que te hagas tantas preguntas?“.

Me di cuenta de que simplemente debía escuchar al Señor y en la celebración de la Vigilia Pascual fui consciente de que el Amor de Dios me ha liberado.

 

En mi rollo comenté cómo el Cursillo fue un primer encuentro con el Señor, pero que modelar la vida conforme a lo que el Señor nos propone lleva su tiempo. Al principio no veía la necesidad de tener reunión de grupo; iba a la ultreya pero sólo quería escuchar los testimonios, y en momento de compartir con los demás no llegaba a decir nada porque no sentía todo el amor del Señor en mi vida. La reunión de grupo la dejaba fácilmente justificando que vivía lejos de París, no buscaba soluciones como hoy para poder ir a mis reuniones.

 

En verano del 2016 tuve la oportunidad de ir a la Jornada Mundial de la Juventud en Polonia con un buen grupo de jóvenes cursillistas. Viví una profunda experiencia de relación con el Señor y ver a una multitud de jóvenes de origen diverso participando activamente en un encuentro así me llenó de esperanza. Poco después me llamaron para formar parte del equipo de un Cursillo en francés y ahí comprendí mejor la importancia de participar en los medios que me proponía la comunidad: la ultreya y la reunión de grupo comenzaron a ser importantes para mí y también empecé a ir más a menudo a ver al Señor en el sagrario. Comencé a poner atención a mi vida espiritual. Finalmente, poder asistir a la Pascua de Jóvenes en Madrid este año ha sido una ocasión de confirmar que el Señor cuenta conmigo y yo con su Gracia.

 

Después del rollo, en el compartir, estaba un poco incómoda porque acababa de abrir mi intimidad pero de todos modos me ayudó ver que mi testimonio había tocado a mis hermanos y que el Señor está presente entre nosotros.

 

¡DE COLORES!

 

2018-07-16T12:07:12+00:00

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