ULTREYA  DE  SAN  JORGE

Carmen Julia Sainz Pérez

 

Cuando me propusieron que escribiese sobre nuestro la celebración de aniversario la verdad es que se me agolpaban tantos momentos que resultaba difícil ponerlos en orden, por eso creo que lo mejor es retroceder un poquito en el tiempo.

La ilusión del aniversario rondaba desde hace unos años, pero la situación de la Ultreya se iba complicando y sinceramente no era primordial para nosotros esta celebración. Teníamos otra preocupación mayor que era sacar adelante nuestra pequeña comunidad.

Terminamos el curso pasado siendo cinco personas y este año lo haremos siendo ¡casi treinta!

Ha sido obra de la gracia de Dios, de la intercesión de nuestra Ultreya del cielo y de mucha oración. El Señor nos estaba diciendo: “OS BASTA MI GRACIA”.

Todo empezó en septiembre, cuando dos matrimonios jóvenes me llamaron para preguntarme si podían incorporarse con nosotros porque les venía muy bien compaginar nuestro horario con el de sus hijos. Fijaos qué sorpresa. Después, un miembro de nuestra comunidad decide hacer su misión particular con nosotros, “misión San Jorge” lo llamo yo, y decide estar este curso apoyándonos y además nos trae a tres amigos que a su vez traen a más amigos, y somos testigos de lo grande que es evangelizar teniendo como instrumento la amistad. También se incorporan cursillistas recién salidos de sus cursillos. No nos lo podíamos creer.

Al ver que crecíamos de una forma casi milagrosa, dijimos: “Ahora sí, este año vamos a celebrar nuestro aniversario”.

Os cuento esto porque sin esta introducción difícilmente se entendería la desbordante ilusión y alegría que desprendíamos el pasado 9 de abril. Seguramente os recuerde a vuestros primeros aniversarios.

Nos pusimos manos a la obra, lo comunicamos al Secretariado, la fecha que nos dieron nos pareció la mejor, en la parroquia todo fueron facilidades, no tuvimos ningún contratiempo en la preparación… Realmente estábamos disfrutando el momento.

Con cuánto amor preparamos la Eucaristía, queríamos tener muy presentes a los que nos habían precedido y ahora nos cuidan desde el cielo con tanto cariño. Os aseguro que estaban allí, en un lugar preferente y disfrutando igual que nosotros de esta celebración.

No fue necesario pedir colaboración a la Ultreya, cada uno se asignó su cometido, todos colaboramos, y donde uno no llegaba ya había otro que continuaba el trabajo. Muchas gracias a los amigos de otras Ultreyas que tanto nos ayudaron ese día.

Aquí no acabó todo porque no os imagináis la cantidad de mensajes que recibí esa noche y el día siguiente felicitándonos, el cariño de la comunidad nos ha desbordado.

Nuestro rollista fue una persona al que tenemos un gran cariño, con el que yo particularmente llevo compartiendo mi fe ya unos cuantos años y de la que aprendemos cada lunes con su ejemplo de vida.

Esa persona, Manolo Richi, os ha escrito estas líneas describiendo sus sentimientos durante la celebración y lo que ha sido para él:

 ¡Que cúmulo de recuerdos, de pensamientos y de vivencias ha supuesto para mí esta celebración! Recuerdos que fortalecen la fe que alienta la esperanza, vivencias, anécdotas, acontecimientos que han ido jalonando la vida de la Ultreya, presencia de personas que hacen de la perseverancia una norma de vida y ¡qué decir de la entrañable y estimulante carta del obispo D. Rafael Zornoza! Sólo la oportunidad de vivirlo en la comunidad de Cursillos justificaba la celebración. 

Esto, tan importante para mí, no fue sin embargo lo principal. Habíamos organizado el aniversario como signo de comunión, y la verdad es que nos fue devuelto con vuestras muestras de cariño, ¡cuántos abrazos, cuántas palabras amables, cuánto deseo de conocernos! A mí me hicieron sentir una vez más cómo se vive en Cursillos el Mandamiento Nuevo. Tengo que reconocer que en algún momento tuve que recurrir al humor para contener la emoción. 

Hablando con una chica joven, me preguntaba sobre nuestra Ultreya y al contarle un poco sobre nuestra historia de repente me dio un beso y me dijo: “¡Que guay!”.Y ahora, cuando doy gracias al Señor, me permito decirle: “Gracias, Señor, por todo lo guay que nos has dado y nos sigues dando.” 

Para mí fue gratificante y enriquecedor lo que vivimos y por tanto creo que la Ultreya ha contraído una deuda más con el Señor y con el Movimiento de Cursillos. 

Como parte de Su Iglesia, tenemos que hacer vida nuestro grito en el DE COLORES, y no dejar de ser Iglesia en ningún momento, vivir la Iglesia en el Movimiento, en las Ultreyas, en los Grupos, en nuestra Familia, en fin, en nuestra Vida. 

 

Un abrazo grande. ¡¡¡ DE COLORES!!!

 

Y yo, como responsable de la Ultreya hasta ahora, os mando también  todo mi cariño.

2018-07-11T12:22:47+00:00

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