Encuentro Nacional de Responsables de Jóvenes del MCC

¿Acaso no arde nuestro corazón?

Bajo este lema se realizó entre el 24 y 26 de noviembre un Encuentro Nacional de Responsables de Jóvenes en Los Ángeles de San Rafael (Segovia), en el que participamos 14 diócesis.

Este encuentro ha supuesto una oportunidad de conocer  y compartir más profundamente las realidades, inquietudes, proyectos y problemas de cada Secretariado Diocesanos de Cursillos de Cristiandad respecto a la presencia y compromiso de los jóvenes.

En el encuentro tuvimos la suerte de poder compartir un rato con Álvaro Martínez, el presidente del Secretariado Nacional, que aprovechó la ocasión para hablarnos del proyecto del Secretariado Nacional para estos 4 años y de cómo los jóvenes son un factor fundamental dentro de este proyecto, que pretende dar un paso adelante para llegar a todos los ambientes donde el Señor todavía no está presente y donde toda la Iglesia, y en particular nosotros los cursillistas, estamos llamados a anunciar el Evangelio. Un proyecto donde los jóvenes tienen un papel protagonista y una misión apasionante, la de ser fermento en el mundo y la de llenar de vida nuestros Secretariados.

También tuvimos ocasión de recibir al delegado episcopal de Infancia y Juventud de la diócesis de Santiago de Compostela y a una joven que trabaja activamente en esta delegación; nos hablaron sobre formas de evangelización enfocadas en llegar a nuestros ambientes más jóvenes. Una exposición que nos interpeló a ser más creativos, a tener más iniciativa y a aprovechar al máximo el regalo que se nos ha dado del método de Cursillos, un método que no deja de ser actual nunca, que siempre es válido e innovador pero que puede ser puesto en práctica de una manera más viva, con más ardor, con más pasión. Una exposición que nos hizo convencernos más aún de la eficacia del método, enamorarnos más de él y desear explotarlo con la fuerza y la intensidad de los verdaderos testigos de Cristo.

Para mí personalmente ha sido un encuentro verdaderamente bonito y verdaderamente productivo, en el que además de afianzar amistades que ya tenía he podido empezar a construir muchas nuevas. De mi cabeza y mi corazón no se fueron en ningún momento las palabras de Sebastián que sirvieron de lema para nuestra última Convivencia de Dirigentes del Secretariado Diocesano de Madrid: “Santos, apóstoles y unidos”.

Santos, porque el encuentro con Jesús que muchos experimentamos en nuestro Cursillo tiene como consecuencia fundamental el deseo de santidad, de vivir injertados en el cuerpo de Cristo, en su Iglesia, y en concreto en nuestra comunidad para así poder vivir la vida de Gracia a la que estamos llamados, una vida santa en el amor de Dios.

Apóstoles, porque en nuestro carisma, en el carisma que recibimos, está tan implícita esta dimensión del cristiano que los cursillistas no sabemos vivir de otra manera que anunciando a tiempo y a destiempo el amor que Dios tiene a todos los hombres, el deseo que Dios tiene de que todos los hombres le conozcan, le amen y vivan en Él.

Por eso, de este encuentro surgió el compromiso de elaborar un proyecto que nos permita realizar nuestra misión apostólica de una manera más efectiva. Un proyecto que comienza por un estudio y análisis de las realidades de los jóvenes que componen nuestros ambientes, de sus inquietudes, de sus anhelos. Y que continúa por la elaboración de un plan de acción que nos permita, siempre integrados en el método de Cursillos de Cristiandad, es decir, siempre desde la amistad personal, ser fermento en la masa de uno de nuestros ambientes más descristianizados, el de los jóvenes que en muchas ocasiones nunca han oído hablar de Dios.

Y unidos, esa forma de vivir que para Sebastián era tan importante. Por eso este proyecto se realizará como un trabajo común entre todas las diócesis utilizando como canales de comunicación los grupos de trabajo interdiocesanos. Unidos, porque esta forma de vivir y trabajar supone llegar más lejos, ser más comunidad, más solidarios, y es en sí misma una riqueza que no debemos menospreciar.

El momento en el que nos encontramos es un momento difícil para vivir en cristiano. Vivimos en una sociedad en la que los valores cristianos han quedado diluidos y las personas creen tenerlo todo y no necesitar a Dios. En ocasiones resulta complicado ayudar a nuestros hermanos a tener un encuentro con Cristo. Es un momento duro para la Iglesia y por lo tanto un momento duro para el Movimiento de Cursillos, tanto en Madrid como en el resto de diócesis de España. Por eso estamos llamados a ir más allá, a trabajar más duro. Tenemos el mejor “producto” del “mercado” y aun así muchas veces no sabemos venderlo. Es cierto que gracias a Dios en nuestra diócesis hay muchos jóvenes, pero también hay muchos a los que no hemos llegado todavía y de los que no nos podemos olvidar. No podemos responder en nuestros ambientes a preguntas que todavía no se han hecho, pero sí podemos ayudar, en primer lugar, a que esa pregunta surja, para ahí responder: la respuesta es Jesucristo.

Con la seguridad de que Dios ya ha vencido trabajemos por el Reino en Cursillos.

De colores.

Alex Martín

2018-03-22T12:28:12+00:00

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