Mi vivencia de la Escuela de Iniciación

Esta vivencia empieza a 600 km, en Terrassa. Nos juntamos cuatro para iniciar la ruta que nos llevará hasta Verbum Dei en Loeches. Andrés, Salud, Laura y yo.

Cuatro jóvenes que vamos a compartir este viaje. Dios nos ha llamado y hemos respondido “cuenta con nosotros”. El viaje ya supone irnos poniendo en situación para vivir la Escuela. En especial, tenemos la oportunidad de conocernos mejor y la aprovechamos. Por Medinaceli rezamos el rosario. Llegamos un poco tarde y nos perdemos la meditación del director espiritual. Pero tenemos un regalo: nos hace un resumen para los recién llegados. Tengo que recuperar el “amor primero”. Dónde ese amor de mi conversión????? Ya tengo claro por qué Dios me quiere en esta Escuela. Sigo vibrando igual que el día de mi conversión o me ido acomodándome. Ahí está mi discernimiento para esta primera noche. Por la mañana, con los laudes, doy muchas gracias a Dios por estar en esta Escuela. Por la mañana, después de desayunar, se suceden los rollos (metodología, Precursillo, Cursillo y Postcursillo, etc.). Me impresiona especialmente la historia del MCC. Cómo algo que Dios inspiró a finales de los 40’s es plenamente vigente hoy. Y el futuro que le queda.

Llegué a Verbum Dei como un barra de hierro oxidada y doblada por el tiempo. La Escuela ha sido la fragua donde se ha sumergido la barra, para quitar el óxido y, una vez blanda, con los golpes adecuados en el yunque, volver a estar recta y recuperada su función. La Escuela llega a su fin y los cuatro de Terrassa se vuelven. Pero algo nos llevamos y algo nuestro se queda con los cursillistas de Madrid, Getafe y Alcalá. Un montón de ilusión, de entrega y de espíritu de caridad.

DE COLORES

Xavi Poch

Ultreya de San Pedro y San Pablo. Diócesis de Terrassa.

2017-10-05T09:07:34+00:00

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