PASCUA EN FAMILIA

Marta_MurgaRecordando lo vivido hace dos semanas sólo me sale gratitud y alabanza a Dios. Así es como estoy viviendo estos 50 días de Pascua, dando Gloria a Dios. El Señor me ha regalado vivir una Pascua preciosa, en la que me ha hecho consciente de muchas cosas.

Salía el jueves de mi casa camino a la Pascua en Familia con muchos sentimientos encontrados. Nervios, por ir de Responsable de Adolescentes, pero a la vez con mucha confianza en que hiciese lo que hiciese, la Pascua se iba a vivir, y El Señor iba a pasar por todas y cada una de las familias que íbamos a compartir esos 4 días juntos.

Por otro lado también iba con tristeza. Mi familia llevaba planeando venir desde Bruselas desde el año pasado. Tenían los vuelos desde hace meses y todos estábamos deseando vernos y compartir la Pascua juntos, en familia y en comunidad. Pero debido a los atentados, les cancelaron los vuelos y no pudieron venir.  Esto también generó en mí diferentes sentimientos. Por una parte mucha alegría porque a mi familia no le ocurrió nada, pero por otra tristeza porque mi familia no pudiese vivir la Pascua unida y en comunidad, después de tanto tiempo esperándolo.

Yendo bastante revuelta a la Pascua, El Señor me regaló mucha paz desde el minuto uno. Toda la comunidad pendiente de mi familia y de mí, preocupándose, rezando… No miento al decir que muchas de las familias me decían que me acogían en su familia, consiguiendo así que me sintiese súper querida y muy afortunada de la comunidad con la que Dios me ha bendecido.

De estos 4 días sin duda me quedo con varias certezas que El Señor fue metiendo en mi corazón:

Por un lado cuando el Sábado Santo hacíamos una dinámica con los Adolescentes en la que les preguntábamos cuales eran las 3 cosas más importantes de su vida. Y yo escribía sin ninguna duda en el papelito: “Dios, mi familia y mi comunidad”.

Por otro lado cuando ese mismo día, durante un rollo hablaban de esos momentos en los que intentas poner al Señor en el centro de tu vida y todo empieza a enredarse, todo se complica… Ellos decían: “eso es signo de que ESTO VA BIEN, esto marcha bien…” Y con esa certeza volvía el domingo a mi casa. Fue lo primero que le dije a mi familia haciendo skype: “desde que dejamos que El Señor se metiese en nuestra familia ESTO VA BIEN, y prueba de ello es que no hayáis podido venir a la Pascua.”

Por último, el Domingo de Resurrección, El Señor me regalaba otro año más una clausura llena de frutos, en la que me volvía a decir que poniendo muy poco, Él me daba mucho MÁS. Una clausura en la que me hacia una vez más muy consciente de cómo actúa Él a través de nosotros. Una clausura en la que veía claramente que los Adolescentes me hacen mucho más bien a mí que yo a ellos. Básicamente una clausura en la que veía que ¡CRISTO HA RESUCITADO! y que me ha llenado de alegría e ilusión para llevarlo a mis ambientes.

Marta Murga.

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