Testimonio de Rocío Navarro – Cursillo del 10 al 13 de octubre

Cuando me pidieron describir mi experiencia en mi Cursillo en sólo diez líneas, lo primero que se me vino a la cabeza fue: “¿Cómo comprimir en tan poco espacio tantas emociones vividas, tal efervescencia de sentimientos, tanto como hemos recibido en tan sólo tres días?”.

A pesar de la dificultad, estoy encantada de poder compartir unas breves pinceladas de esta experiencia, resumidas en tres importantes lecciones que difícilmente olvidaremos.

En el Cursillo, hemos recibido una conmovedora lección de vida, a partir de los testimonios vitales que los rollistas nos han regalado. Con qué sencillez, con qué sinceridad, con qué generosidad estas personas nos han entregado pequeños pedacitos de sus vidas, dando forma con hechos a los importantes mensajes que nos han transmitido.

También, una impresionante lección de fe, de fe que mueve y conmueve, de fe que se vive y que se transmite, mejor que de ninguna otra forma, en Comunidad, en la Iglesia.

Y, ante todo, una maravillosa lección de amor; del Verdadero Amor.

Gracias a todos los cursillistas, que nos habéis escrito, a los que habéis rezado por nuestro Cursillo,… por habernos enseñado cómo llena y, sobre todo, cómo se “desborda” ese Amor.

Dios me ha regalado un camino, y éste es, sin duda, el camino que quiero seguir en mi Cuarto Día. ¡Que Dios os bendiga!

Rocío Navarro – De ColoresRocio_Navarro

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